Diabetes y el sexo

Problemas Sexuales, de la Vejiga y la Diabetes

Los problemas sexuales, de la vejiga y la diabetes pueden ser uno origen del otro. Queremos decir que los cambios en la función sexual o en los hábitos de la vejiga pueden ser una señal de que el paciente tiene diabetes.

La neuropatía diabética causa daño a los órganos genitales o las vias urinarias y como su nombre lo indica su origen es la diabetes. Es probable que los hombres con diabetes puedan desarrollar disfunción eréctil mucho antes que los que no tienen diabetes. 

La eyaculación precoz es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio; por tanto, es un trastorno de la fase del orgasmo durante la relación sexual. La gran mayoría de los hombres experimentaron una eyaculación precoz en algún punto de su vida sexual. Es el problema sexual más frecuente en hombres, afectando a entre el 25 y el 40 % de ellos. En los casos más graves, el hombre eyacula antes de la penetración de su pareja o segundos después de hacerlo.

Diabetes y Sexo

Las infecciones de la vía urinaria o de la próstata. La prostatitis crónica es causa, en muchas ocasiones, de disfunciones sexuales.

Entre las causas de la eyaculación precoz el alcoholismo y tabaquismo crónico, también pueden originar disfunción eréctil. Incluyamos los fármacos y drogas: cocaína, marihuana, diuréticos, antihipertensivos y digoxina son las sustancias que se relacionan habitualmente con este problema.

Trastornos neurológicos: neurosífilis, esclerosis medular y neuropatías. Los trastornos hormonales: defectos en la tiroides y las glándulas suprarrenales. Estos casos suelen acompañarse también de disfunción eréctil.

Síntomas que debes observar para detectar si tienes diabetes y consultar con el médico para hacerte los exámenes:

  1. Aumento de la sed y de la micción.
  2. Fatiga.
  3. Visión borrosa.
  4. Pérdida de peso inesperada.
  5. Aumento del hambre.
  6. Llagas de curación lenta e infecciones frecuentes.
  7. Encías rojas e inflamadas.
  8. Hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies.

No dejes que la vergüenza te impida buscar ayuda. Una pequeña conversación puede marcar una gran diferencia. Habla con un experto.